Thursday, August 25

Ó do Borogodó

Por la naturaleza de mi trabajo, me ha tocado negociar con personas de varias nacionalidades, principalmente de Latinoamérica. Aunque desde un punto de vista de negocio, este contacto me ha dado una idea bastante general sobre los principales factores idiosincráticos de cada país que he visitado.

De ahí llegué a la conclusión, nada sorpresiva, de que los Brasileros son personas ante todo alegres, con todo lo que esa frase implica. Para mí, negociar con un brasilero es sinónimo de “Parcería”, Samba, Caipirinha y contentura perpetúa.

Mi innata curiosidad me llevó a querer aprender más de esta cultura, por lo que aproveché la coyuntura de mi reciente viaje laboral Brasil y que mi amigo Luis Miguel se encontraba por aquellos lares (Haciendo precisamente lo que yo quería: aprendiendo de la cultura y el idioma del país… Ah! Y de la samba, es que el te es músico), para escaparnos en una noche de Rodinho y Rumba Brasilera.

Desde mi punto de vista laboral, Sao Paolo es una ciudad que de solo verla estresa, helicópteros llenos de personas adineradas, ocupadas y apuradas (Supongo) sobrevuelan la ciudad a toda hora. El smog te hace dudar si es que todos los edificios están pintados de gris o es simple suciedad. La ciudad, indescriptiblemente grande, en la cual habitan 11 millones de personas sólo en el área metropolitana, te hace sentir interminable hasta el trayecto más corto. El crecimiento económico del país se siente desde que llegas al aeropuerto de Guarulhos y hasta que te encaramas en el ascensor para ir a tu habitación y a cualquier hora del día hay 10 personas al lado tuyo en trajes negros, hablando en cualquier idioma y únicamente temas de negocios.

Por lo que el plan era claro, yo llevaría a Luis Miguel a comer como los grandes y él debía encargarse de mostrarme el lado cultural, histórico y callejero de Sao Paolo. La churrasquería estuvo indescriptible, el cordero, las costillas y la jugosa picanha literalmente desaparecían del plato tan pronto como llegaban. En el ínterin Luis Miguel empezaba a sentirse “abrumado” con tanta carne. Nada que unas caipirinhas y unos breves segundos del semáforo en rojo para tragar los 5 últimos trozos de carne que habían lanzado en el plato mientras con la boca llena no alcanzabas a decir que no, no pudieran solucionar. Entre ponernos al día con nuestras vidas y que yo simulara hablar portuñol, se hizo la hora de la rumba.

Una hora más en taxi y llegamos a Vila Madalena, una zona bohemia en Sao Paolo de calles angostas y con pequeñas edificaciones que lucen al perfecto y sutil descuido. Allí se encuentran establecimientos de varios tipos. Supongo que a la luz del día debe ser una zona bastante transitada y repleta de artistas, músicos y vendedores informales. No dudo que haya cerca alguna plaza en la que se reúna la gente a apreciar distintas manifestaciones de arte callejero. Pero todo esto son suposiciones mías basadas en lo que me transmitió el lugar, ya que de noche casi todo está cerrado y se ve principalmente obscuro, peligroso y lleno de gente caminando a su bar respectivo.

Para nosotros, Luis Miguel eligió Ó do Borogodó. Un lugar colorido que asemeja una fiesta callejera limitada a un pequeño y acogedor espacio. Samba en vivo, músicos empedernidos y un abarrote de ardientes brasileras que hacían voltear a verlas hasta a una mujer perfectamente “straigth” como yo, así describo mi primera impresión. Por supuesto que pedimos Caipirinhas y durante el primer trago me encontraba atónita por la vibra del lugar, todo el mundo sonriente bailaba solo o en pareja, tarareaba las canciones y Luis Miguel intentaba explicarme el concepto y significado de la samba para esta gente, mientras yo sólo lograba sentirme cada vez más pequeña e insignificante en aquel rincón. Nunca me había intimidado tanto el ritmo de otras personas como en ese lugar y no podía parar de decirlo.

Segundo trago y Luis Miguel empezaba a animarme a aprender a bailar con algún brasilero. Yo seguía pegada a la silla y sin ninguna intención de mostrar mis pocas habilidades de salsera venezolana. A esta hora ya empezaba a fijarme en uno que otros ojos verdes, grises, marrones infinitos y fundidos en corpulentos entes, matizados de todas las tonalidades de rubios a morenos, que me miraban como afirmando que yo no era de ahí y que me encantaría poder estar bailando a la altura de todos ellos. Yo sólo volteaba a mirar mi caipirinha y esperaba que no se atrevieran a sacarme a bailar. Voy al baño y al regresar Luis Miguel ya se había hecho amigo de 3 Brasileras sentadas a nuestro lado, por lo que al quedarme parada ya era inevitable siquiera mover los pies y dejarme llevar por la suave y mágica melodía. Intentaba elegir a la mejor bailarina del lugar para seguirla con la mirada mientras hacía una muy mala imitación de su ligero movimiento. Todos parecían estar flotando en el aire, como si seguir la música fuera lo más natural y fácil de este mundo. Mientras tanto yo sentía que mis piernas por el contrario pesaban demasiado y al perder la concentración empezaban a moverse como títere descompuesto.

El primer valiente me toma  por la cintura y sin darme cuenta ya estaba en medio de la pista dando mis primeros pasos improvisados de Samba. En portunhol me dice que sólo debía seguirlo. Siempre sonriente como el resto, me zarandeó por todo el lugar mientras yo literalmente sólo lo seguía. Termina la música y ya me sentía en calor para empezar a charlar con alguien más, mientras Luis Miguel se defendía junto a una brasilera en la pista. Segundo valiente y el ritmo era ahora más rápido lo cual facilitó un poco mi desenvolvimiento, al ser más parecido a la salsa. Me impresionaba y encantaba a la vez que aquí a nadie le importara que 2 amigos estén solos en una rumba, ese pequeño detalle a nadie intimida. Tercer valiente y Luis Miguel ya bromeaba con mi mejora en el área. Los brasileros cuando bailan se inspiran y toman a su pareja con la seguridad de un caballero mezclado con un perfecto destello de falta de respeto. Cuarto valiente y ya hablaba portunhol mientras seguía los pies de mi contrincante. Luis Miguel seguía bromeando con mi sutil avance en materia de Samba.

Y entre risas, caipirinha y músicos terminó esta gran experiencia que es sólo el inicio de próximas aventuras y noches brasileras que vendrán, porque ahora este destino está dentro de mis próximos Top 5 a visitar cuando llegue el momento preciso. Agradezco a todos los brasileros que sin saberlo hicieron mi experiencia inigualable. Agradecimientos especiales a María Rita, Paulinho da Viola y Joao Gilberto que con su música me acompañaron en la redacción de este post. Ni hablar de Luis Miguel por llevarme a Ó do Borogodó.


!Volveré pronto a la revancha de la Samba! !Dios la bendiga!


Wednesday, July 6

Gone Peace Gone

Soy espiritual
Soy alegre
Soy optimista
Soy deportista
Soy kitesurfista
Soy responsable
Soy amigable
Soy puntual

Monday, May 9

Espontánea

Ya he dicho en este blog que soy del interior. Me crié en Valle de la Pascua, Edo. Guárico, Venezuela, donde tuve una de las infancias más felices que cualquier persona pueda desear. Sin embargo, este post no es para hablar sobre mi infancia, tendría que dedicar un capítulo y hasta un libro entero recapitulando todas las hazañas que emprendí junto a mis vecinos y amigos del colegio, en ese pueblo. Este post sólo trata de entender quien es una parte de mí, de donde vino y a donde va.

Entre grupo de teatros,  casas de arboles, juegos de muñeca, juegos de nintendo, picnics, salidas de campo, patinaje, playa, campo y más playa, formación de bandas de rock, juegos de El Quemao, Kickingball, pelotica e´ goma, reconstrucción de parques, recolección de fondos para la fiesta del día de los niños, fiestas de disfraces, expediciones por cuanto monte encontrábamos por ahí, paseos infinitos en bicicleta incluyendo el aprendizaje de posiciones de equilibrio sobre la bici, paseos en moto y muchas cosas más, mi infancia se llevó a cabo.

A los 15 años me quemé la pierna bajándome de la moto de un amigo. Como mi papá me había prohibido seguir montándome en moto, porque me la pasaba en una, escondí la quemada de él, tanto que terminó por infectarse y dejar una marca muy fea, que es mi legado de travesura y pasión infinita por las motos. 

Nunca he sido una persona de cambiar mucho de novio, pero los muy pocos que he tenido han estado medio tostados, uno más que otro, en cierto sentido.

Mi primer novio, era el loco más loco y odiado por las madres Vallepascuenses. Probablemente la única madre que le tenía cariño aún siendo novio de su hija, era la mía. Este personaje tenía una pick up Toyota FJ, mejor conocida en Venezuela como Hembrita, a la cual bautizó La Perica, por ser ruidosa y de color verde chillón. En esta camioneta se la pasaba por el pueblo haciendo muchas locuras, por las cuales yo debía odiarlo también. En la Perica hicimos trompito, caballito (poner la camioneta apoyada en una sola rueda, la de atrás) aparte de pasear y muchas cosas más. Si, era BASTANTE inmaduro, pero aún así no puedo negar que era emocionante y los segundos que duraba esa estupidez, me llenaban el cuerpo de una emoción indescriptible. Lo que las madres Vallepascuenses no sabían, es que él no hacía estas locuras ni manejaba rápido cuando estaba acompañado y esto era muy cierto, al menos que alguien como yo le dijera que lo hiciera y en ese caso seguramente el lograría su mejor performance.

Este personaje alocado en mi vida también es aficionado de las motos, como varios de mis amigos desde aquella época. Con él salté las escaleras de la plaza del pueblo, subí cerros y nos metimos en arenales, entre otras cosas más normales como hacer caballito.  

Después vino la universidad, mudarme a Caracas, dejar a mi novio loco Vallepascuense y dedicarme a estudiar. En el interín tu ve un novio con el que duré sólo 2 semanas. Terminamos porque no compaginábamos, el hablaba mucho de futbol, yo hablaba mucho de motos y de mis aventuras con mi ex.

Durante la universidad también vino el paro petrolero, 3 meses de diversión pura en San Juan de los Morros, lugar a donde se había mudado mi familia en esa época. Ahí empecé con mi tercer y la verdad, prácticamente primer y único novio. Él no está tostado como el primero, siempre ha sido maduro y juicioso (lo que cualquier madre quiere para su hija), pero eso no quiere decir que no disfrute la adrenalina. También le encantan las motos, carros y mejor aún, todos los artefactos de motor, rapidez y diversión. Con él continuó y creció aún más mi pasión por las motos, los carros y también comenzaron nuevas pasiones.

Juntos hicimos algunos viajes en moto, aprendí a manejar una moto manual con él (Solo manejo en ambientes controlados, sin interactuar con otros vehiculos), fuimos a carreras de carros y motos juntos, di mis primeros pasos en Sky acuático y la otra cosa en la que uno va arrodillado pero nunca supe cómo se llama, pertenecimos a la agrupación formula SAE, en la cual diseñamos y construimos carros tipos fórmula para asistir a una competencia anual interuniversitaria en Pontiac, Michigan, EEUU. Lo acompañé en la reconstrucción, remodelación y re-estreno de sus Toyota FJ 40, peñero con motor de los 80s, muchas motos, skis, etc. Juntos hicimos muchos paseos en moto por montes y calles, subimos cerros, rustiqueamos (Como diría un buen Venezolano), hablamos y discutimos por horas acerca de motos (todavía lo hacemos). Sin duda los días en que hicimos todas estas cosas fueron de los más felices de nuestra relación.

Y entre la infancia y relaciones llenas de un poco de adrenalina, yo siempre he querido hacer muchos deportes o actividades emocionantes que me llenen de satisfacción por poder hacerlos y mejorar en ellos. Siempre he querido tener mi propia moto, hacer wakeboard, kitesurf, snowboard, entre otros que seguramente aún ni conozco. Sin embargo, siempre he tenido el sentimiento de que podría hacer más, de que soy muy torpe y por eso no he aprovechado al máximo las pocas oportunidades que he tenido para practicar algunas de estas actividades. Quizás porque lamentablemente me faltaba (o nos faltaba, incluyo a mi ex aquí porque seguro lo habría hecho con él) el dinero para tener más y mejores juguetes, los contactos y sobre todo el tiempo (entre la universidad, trabajo, compromisos personales y compartir con las familias era poco lo que podíamos planificar de aventura) para realmente dedicarnos a estas actividades que ambos disfrutábamos.

Estos últimos meses en Panamá he sido feliz y sé que vienen días mejores. Siento que soy niña otra vez, que torpe y todo, finalmente ha llegado el tiempo, los contactos y algo de dinero para aprovechar esas oportunidades que me faltaban y volver a hacer el tipo de cosas que me gustan. Nunca es tarde para empezar de nuevo a vivir intensamente, nunca es tarde para ser niña otra vez. Y aunque aún no tengo mi moto, ni soy buena en kitesurf y apenas ayer me paré por primera vez en una tabla de wakeboard, estoy trabajando en mantener vivo y consciente ese espíritu espontáneo y 4x4. Disfruto la curiosidad por entender a cada persona que conozco, disfruto el viento en mi cara cuando voy en moto, disfruto la presión en las piernas y la velocidad del agua bajo la tabla de wakeboard, bajo el morey boogie, disfruto la fuerza del kite en mi cintura, disfruto tener una nueva razón para seguir disfrutando y descubriendo. 

Ayer estuve hablando con Abe, mi instructor de kitesurf a quien quiero y admiro por ser tan libre y feliz. Hablamos sobre su nuevo hogar, una carpa sobre un arbol con escaleras de madera, un porche hecho de troncos y una espectacular brisa y vista al mar. Mientras comentábamos que cool era su casa y que feliz sería un niño viviendo allí, él respondió con una gran sonrisa: "YEAH, life is better if you see it through a child´s eyes"

Thursday, April 7

En este momento amo TODO!

Amo sentirme terriblemente sola y que la vida me de una cachetada poniéndome nuevos e interesantes amigos en el camino todos los días.

Amo que vaya a Punta Chame con el mayor entusiasmo por hacer kitesurf y no haya nada de viento. Así es como he aprendido a enfocar y relajar mi mente para tener algo de paciencia, que bastante falta me hace. Así también es como hice wakeboard por primera vez y como he tenido tiempo para conocer mejor y sorprenderme más de las maravillosas personas que he conocido en esa playa.

Amo que en Punta Chame haya rayas y aguamalas. Así es como me he hecho más fuerte y me atreví a nadar con tiburones, superando mi extraño miedo a los animales marinos. Ahora que se acaba la temporada de viento, decidí finalmente hacer un curso de buceo.

Amo que por tener ahora un puesto de trabajo más globalizado, tengo llamadas todos los días a las 7 am, de esa manera me obligo a empezar el día temprano y a ser más eficiente.

Amo que ahora en el trabajo hable más inglés que nunca, porque finalmente voy a aprender inglés y no tuve que irme de intercambio.

Amo haberme enterado de las cosas horribles que han inventado de mí, ahora estoy 110% segura de quienes son mis verdaderos amigos. Antes estaba 100% segura, eso sólo nos unió un 10% másJ. Si hay algo que siempre he amado es mi habilidad de hacer buenas amistades; fuertes, sinceras y duraderas.

Amo haber salido con personas pocos especiales para mí, así es como me he dado cuenta que aunque todos somos especiales, no es razón suficiente para pensar que puedes tocar el corazón de cualquier persona. Eso, definitivamente y confirmado, es algo que nadie puede predecir ni controlar. No es lógica, es amor.

.. Y pues, como dije, en este momento AMO TODO. Sólo quise resaltar los mejores “AMO” de lo que va de 2011.

Friday, March 18

It's Complicated

To let it go, sometimes you just need to know the other person is as obsessed with you as you are with him.

Wednesday, March 9

It's Complicated

It´s like watching a Disney movie, somehow it can be enjoyed by a grown up, but at the end of the day, it´s made for kids 

Tuesday, February 8

Rigth Moment for a Rigth Quote

"... Maybe some women aren't meant to be tammed, maybe they just need to run free, till they find someone just as wild to run with"

Michael Patrick King