Debo decir que me encantaría hacer un libro de mi vida, como supongo que le encantaría a cualquier blogger, sí, que cliché (y que egocentrista, dirán algunos). El punto es que, unos días esto me parece una excelente idea, otros días pienso que sería muy aburrido. Últimamente simplemente me he puesto a analizar que subestimo demasiado el efecto de atención que causa en la gente el simple hecho de contarles que nací en Valencia, viví un año en San Fernando de Apure (Esta parte en verdad la omito la mayoría del tiempo). Luego nos mudamos a Valle de la Pascua, Edo. Guárico, donde viví desde que empecé el colegio a los 5 años, hasta que me gradué de bachillerato y decido mudarme a Caracas, a vivir sola y estudiar Ingeniería en La Universidad Simón Bolívar. En el ínterin mis padres se mudaban a San Juan de los Morros, par de años más tarde se divorciarían y mi mamá terminaría mudándose a Valencia, donde vive la familia de mi papá. Yo me gradúo, empiezo a trabajar y continúo viviendo en Caracas, ciudad de la que me marcho después de una hermosa y divertida temporada de 10 años, para mudarme a Ciudad de Panamá, en donde llevo 3 meses de vida.
Para evitar esta larga historia, cuando un extraño me pregunta de dónde eres, respondo: Soy de Valencia. Ahora que vivo en Panamá digo: Soy de Valencia pero vivía en Caracas. Mis amigos me decían que yo negaba a mi pueblo al decir que era de Valencia, pero eso no es así en absoluto. Sucede que decir que soy de Valle de la Pascua implica inevitablemente echar toda la historia, porque ya nadie de mi familia vive allá. Lo que ellos no entienden, es que esa historia es reservada para el segundo nivel de confianza o para el que la quiera saber por este medio!.
Así como en la historia hablada no incluyo el año que viví en San Fernando de Apure, tampoco incluyo los 2 meses que pasé en Ciudad Ojeda, Edo. Zulia, haciendo pasantías en la empresa Schlumberger. Allí estuve tripeándome la vida en la plataforma petrolera, en medio del Lago de Maracaibo, viendo cualquier novela Brasilera que pasara Televen a las 9 pm, rodeada de un montón de hombres sudados, malolientes, en bragas azules que desabrochaban al estilo “descuido” durante la hora de la tele-culebra para saltar a relucir su grande y peluda barriga. Habría sido divertido tener este blog esos días y contarles las barbaridades que escuché, las delicatesen zulianas recontra condimentadas que comí, los rincones del barco en los que tenía que dormir con tal de no estar en el cuarto rodeada de 6 literas y 5 hombres. Contarles que mi mejor amigo, que era el jefe de mantenimiento, se llamaba Ramtwo (Por Ramón su padre y Ramón su abuelo, quienes decidieron bautizarlo Ram-Two, que en maracu-yankee significa Ramón 2 veces). Ramtwo era el que me cuidaba del resto de hombres que tenían días, semanas y hasta meses sin ver a sus esposas; me prestaba su computadora llena de grasa para que yo pudiera usar el msn y comunicarme con mis amigos y aparte me guardaba los sobrecitos de azúcar que él no usaba en su café, para que yo fuera a devorármelos cuando llegaba casi desmayada, con el azúcar por el piso. Estos 2 meses conociendo gente nueva, enfrentándome a mi inglés autoaprendido y a la realidad de la vida en el campo petrolero, me hicieron reencontrarme con la ingeniero dentro de mí y decir: Sabes qué? Esto está muy chévere para 2 meses, pero no es lo que quiero el resto de mi vida!
Al final de este pastel tampoco me molesto en agregar que soy pseudo-Italiana, Siciliana para ser más específica. Lo llevo en la sangre gracias a mi abuelo, quien no puede negar que es el perfecto retrato del Siciliano terco, increíblemente amoroso, autosuficiente y gruñón, tal como el resto de sus hermanos!.
Y mi punto es que no hace falta haber recorrido el mundo, hablar 5 idiomas, haber vivido todas unas temporadas en Brasil, Rusia, India y China para llevar tanta diversidad en tu haber. Sin ir muy lejos, ¿cuántos Caraqueños de esos que han recorrido el mundo pero de Venezuela sólo conocen Margarita y Puerto la Cruz, porque es donde agarran el ferri, no cayeron en mi historia de que en Valle de la Pascua nos transportábamos en burro o en el mejor de los casos caballos? ¿Y que el pueblo tenía una sola calle con un colegio, una iglesia y un restaurant en donde se celebraban todos los 15 años, matrimonios, bautizos y cuanta fiesta se hiciera en ese pueblo?. Digo, no es que mi pueblo sea la gran cosa, pero come on, un poquito de por favor!. O yendo un poco más lejos, ¿Cuántas veces no hemos escuchado que los gringos no saben ubicar a Estados Unidos en un mapamundi?. Yo en cambio como me crié en un pueblo, tengo que estar bien segura de donde queda porque si no lo sé yo, más nadie lo va a saber por mí!!.
Mientras más avanza mi vida y mientras más conozco el mundo, más feliz y plena me siento de la infancia que tuve, de poder decir que disfruté ser niña sin que mis padres tuvieran que mantenerme vigilada todo el día. De saber que no hizo falta criarme en la Big City para que yo quisiera superarme y terminar viviendo en algunas de ellas.
Cuántas veces me he sentado a hablar de estas cosas con mis amigos del interior y siempre llegamos a la misma conclusión: Es que nosotros vemos el mundo diferente, porque aunque a diferencia de muchos, nosotros estudiamos, nos superamos y salimos a conocerlo, no podemos negarlo: Te somos del interior!!! EXCLAMATION POINT!
