Estos días tengo una relación de frenesí con mi blog, es como si finalmente descubrí para que es realmente bueno este asunto. Desde que escribí “El Regreso Triunfal” despidiéndome de Caracas, la vida ha sido una montaña rusa. Estuve un tiempo demasiado ocupada arreglando mi vida personal, profesional y sentimental, a fin de poder agarrar mis macundales, levantar mi manito, decir sayonara y terminar de venirme de una buena vez a este nuevo país.
Sólo llevo 4 meses aquí y ya me siento como en casa. Un experto en procesos de transculturización me advirtió que pasaría por una curva de adaptación en la que en algún momento desde hace 1-2 meses yo debería estar sumida en una depresión tal, que en este mismo instante podría estar tirada en el piso llorando, muriéndome de algún virus extraño.
Pues afortunadamente, nada de eso ha sucedido, a pesar de que desde hace un par de semanas para acá estuve a punto de creer que era imposible escapar de lo inevitable. Mi filosofía siguió y seguirá siendo la misma que siempre he puesto en práctica: Si la vida te da limones, busca vodka, soda y prepárate un vodkatonic!
En este caso, el limón fue saber que venían las fiestas patrias, que mis 2 amigas hicieron planes para viajar al norte y que en esta ciudad no quedan ni los perros callejeros, porque también se van de vacaciones. El soda fue como siempre mi actitud positiva y el vodka fue reencontrarme con Luis Carlos Moreno y su grupo de amigas (Patty y Carolina!).
Por una de esas maravillosas coincidencias de la vida, conozco a la Srta Patty Salvador en la peluquería (Salón de belleza en Panameño), quien en algún punto de la conversación, cuando ya le había dicho que era de Valencia pero vivía en Caracas, me comenta que es muy amiga de Luis Carlos Moreno, quien es de Valle de la Pascua, Venezuela. En ese momento retrocedo y le digo: Mira, el punto es que yo soy de Valencia, vivía en Caracas, pero me crié en Valle de la Pascua y Luis Carlos es hermano de un gran amigo del colegio y vivíamos en la misma urbanización. Definitivamente el mundo es un pañuelo. Allí mismo en la peluquería nos compartimos los datos, minutos después Luis Carlos me estaba llamando y para hacer la historia más corta, el fin de semana pasado cuadramos para salir a tomarnos algo.
En medio de los tragos terminamos acordando que me quedaba en fiestas patrias en Panamá y que viajaría con ellos, a donde ellos me llevaran. Yo no tenía muy claro cuál era el plan, pero este trío de personajes me encantaron desde el primer instante y no tuve razón alguna para rechazar una oferta tan buena.
Más allá de a donde fuimos o lo que hicimos, que estuvo por demás excelente, lo mejor del viaje fue descubrir lo mucho que tenemos en común.
Patty es abogada, trabajadora y echada pa’lante, como diríamos en mi pueblo. Una chica de mente abierta y mucha cultura, conoce el mundo y lo ve con los mismos ojos que yo. Escucharla hablar de sus viajes es como si me escuchara a mí misma, aún cuando no conozco ni la mitad de lo que ella conoce. Patty es divertida, es el punto en el que convergen todos los amigos y se lleva bien con todo el mundo. Lo que más me llamó la atención, fue escucharla hablar de una de sus metas personales: Comprarse una vivienda propia el próximo año, como que se llama Patricia Salvador. La vivienda en Panamá es carísima en comparación con los sueldos de un profesional joven. Misma historia que en Caracas. Mis amigos deben estarse riendo en este momento, eso es algo que yo repetía TODOS los días, con esas mismas palabras, antes de enterarme que me mudaba de país. A decir verdad, sigue siendo una meta comprarme un apartamento en Caracas, pero ya no tiene que ser el próximo año.
Carolina al igual que Patty es abogada, trabajadora y divertida. Una persona con mucho carácter y personalidad. Le encanta leer y lo que más me llamó la atención es que analizamos las relaciones amorosas de la misma manera. No puedo dar más detalles porque sería hablar de su vida privada o la mía, pero Caro es en definitiva una persona pragmática, clara y raspada. Ultimo dato curioso, le encanta NY, igual que a mí.
Luis Carlos es….. Luis Carlos, único en su especie. Él mismo dice estar seguro de cargar un coyote caminando junto a él (Refiriéndose a la comiquita del Coyote que se la pasa tratando de cazar al correcaminos, pero todas las desgracias terminan cayéndole a él). El punto es que a Luiscar le ha pasado de todo en esta vida, hasta que yo terminara llamandolo Kike (Como su hermano) todo el fin de semana. Luiscar no ha terminado de echarte un cuento de su vida, cuando ya se está acordando de otro que te va a contar después de este. Uno es mejor que el otro y escucharlo a él mismo contándolo, no tiene precio. En cuanto a lo que él y yo tenemos en común, son simples pero relevantes datos curiosos. Sólo voy a nombrar algunos, ya que pasamos todo el fin de semana descubriendo detallitos en común:
1. 1. Acompañamos el nombre de las personas con un segundo nombre inventado por nosotros mismos. Ejemplo: Patricia “Josefina” pásame aquello por favor.
2. 2. Le presto mi carro y dice que apenas lo prendió se dio cuenta que yo estaba escuchando a todo volumen su canción preferida de la semana (Mi misma canción preferida de la semana): The Time (The Dirty Bit), de The Black Eyed Peas.
3. 3. El clímax fue cuando Luiscar contó que en el viaje pasado a la playa estaba tan borracho que quería recitar su poema preferido, pero se le olvidaba y no podía terminarlo. En medio del cuento, por alguno de esos flash esotéricos que a mí me suceden, imagino la posibilidad de que su poema preferido sea el mismo que el mío y le hago la pregunta que nadie hubiera hecho, en medio de aquel cuento chistoso: Luiscar, ¿cuál es tu poema preferido?. Él responde, casi al unísono con mi mente: Reír llorando.
4. 4. Justo después de descubrir que nos gusta el mismo poema, saco la artillería pesada y le cuento que tengo un blog (Yo nunca le ando diciendo esto a nadie, al menos que considere que realmente le pueda interesar). Él responde: Yo también. Ahora los dos en coro decimos: En serio?? y qué escribes??. Los dos en coro respondemos: Pendejadas!!.
Sólo resta compartirles el blog de Luis Carlos, diversión garantizada. Se llama Tiempo Acme, en referencia a su amigo el coyote.
www.tiempoacme.tumblr.com