Monday, May 28

Non, je ne regrette rien




Soy el resultado de lo que he vivido
Si me tropiezo, me levanto y aprendo
Si vuelvo a tropezar, todavía no he aprendido la lección.
Nadie puede realmente afectarme, sólo pueden herir mi ego pero no a mí, soy más fuerte que él
No puedo perder a nadie porque nadie me pertenece
Soy feliz con lo que soy y con lo que tengo para ofrecer.

Tuesday, May 15

¡Nos llegó la hora!


Un corto mensaje de reflexión para decirles a mis amigos venezolanos que nos llegó la hora, que ¡Ya está bueno ya! Que por primera vez tenemos verdaderas posibilidades de que la oposición gane una elección presidencial frente a Chávez, que llegó el momento de demostrar que somos tolerantes, que lo que hemos defendido por años lo hemos hecho con conciencia y con la razón: La libertad de expresión, la paz  en vez de la guerra, el cese a la violencia, la unidad, la igualdad, el respeto.

Llegó la hora de dejar de ser víctimas. Por años hemos achacado la culpa de todos nuestros problemas sociales a una sola persona. Pues empecemos a imaginar que tarde o temprano no vamos a tener a quien culpar; sin ánimos de insinuar nada trágico, pero es la ley natural. Por años hemos caído en el juego de criticar y culpar, mientras nosotros mismos no estamos dando el ejemplo. Es ahora, si queremos realmente cambiar como sociedad es ahora, tenemos que cambiar todos, tenemos que aportar todos y tenemos que defender la verdadera unidad.

Por años esa misma violencia que tanto criticamos los opositores es la que nos ha alejado de ganar las elecciones. Hay alrededor de un 50% de venezolanos que nos considera demasiado violentos y sectarios ¿Es que no se han dado cuenta que ese ha sido siempre el problema? Hablamos de democracia, justicia, honestidad, paz y unidad, pero demostramos otra cosa con nuestras acciones.

Somos todos y cada uno de los venezolanos los que vamos a cambiar esta sociedad. Es aprendiendo a convivir con el amigo chavista y aceptando su opinión que vamos a cambiar. Es con educación y respeto que vamos a cambiar. Es aportando nuestro grano de arena al no caer en “vivezas” ni “tramposerías” que vamos a cambiar. Es incluyendo y no excluyendo, que vamos a cambiar. Es aceptando mi responsabilidad en este proceso de cambio, que lo vamos a lograr. El impacto de cada uno de nosotros a esta sociedad es apreciable.

¡YA ESTÁ BUENO YA!

Thursday, May 10

¿Me iría demasiado o todo es relativo?


Luego de leer y escuchar varias críticas y opiniones constructivas y destructivas sobre el famoso video  “Caracas, Ciudad de Despedidas”,  y ya con los ánimos un poco más calmados en las redes sociales, decidí escribir una porción de mi perspectiva.

Ya he dicho en este blog que soy del interior. Nací en Valencia, mi familia materna es de Puerto Ordaz y viví 13 años en Valle de La Pascua hasta que a los 17 años cumplí una de mis metas: Mudarme a Caracas. Allí estudié y trabajé hasta que luego de 10 años más, como muchos de mis compañeros de la Universidad, me fui del país y ya tengo 2 años viviendo en Panamá.

No pretendo considerarme acreedora de todas las visiones, pero creo que tengo una perspectiva relativamente amplia de distintos tipos de venezolanos y venezolanismos, incluyendo la de los compatriotas en el exterior, como yo.  

Por años me he enfrentado a distintas opiniones sobre los acontecimientos y condiciones del país. Voy a generalizas aquí, la opinión de los caraqueños y la de los del interior. Voy a excluir por ahora la de los expatriados. Por ejemplo, recuerdo la época del paro y como mis amigos en Caracas vivían una realidad muy diferente a la que vivían mis amigos en el interior. Mientras en Caracas la gente no podía salir de su casa porque las calles estaban siempre cerradas por guarimbas y marchas, en el interior la gente iba a donde le daba la gana sin mayor planificación o preocupación, que la de conseguir gasolina, la cual valga decir, se conseguía por lo general más fácilmente que en la capital. Mientras en Caracas la gente observaba un país en su mayoría unido al paro, en el interior me atrevo a decir que la visión del “paro nacional” se notaba con mucha menos fuerza, ya que muchas personas aún seguían yendo al trabajo. Mientras en Caracas la gente hacía milagros para conseguir algunos productos, en el interior la gente lograba conseguir cerveza y se emborrachaba. Recuerdo haber pasado unos días durante el paro con mi familia en Puerto Ordaz tomando Coca Cola, sí, Coca Cola, no Big Cola ni Karlos Ramón. También recuerdo haber viajado y disfrutado esos meses como nunca, una vez que logré salir del pesado ambiente caraqueño y me instalé en casa de mi mamá en San Juan de los Morros. En fin, me tocó vivir las dos realidades durante esa época y era increíble notar la gran diferencia entre ambas: lo amarga y tensa de la situación capitalina versus lo relativamente relajado que la gente en el pueblo se tomaba el asunto.

 Es obvio que los acontecimientos más importantes recaigan con mayor intensidad en la metrópolis, no en vano es ahí donde nacen la mayoría de las noticias trágicas del país. Por eso no culpo a algunos caraqueños de la amargura que le puedan producir las disfuncionalidades de la ciudad, pero tampoco culpo a otros venezolanos por sentirse menos identificados con ese sentimiento negativo o encontrado hacia Caracas.
El punto es aceptar con tolerancia todas las opiniones y todas las visiones como válidas, porque cada quien vive una realidad diferente a la tuya y tiene sus razones para pensar diferente. Y es que es bien cierto, que no necesitamos aquello que no conocemos o no hemos tenido. Por eso la transculturización y los eventos impactantes (Secuestros, robos, expropiaciones de empresas y propiedades familiares, despidos políticos, etc) afectan de una manera u otra a las personas.

Debatiendo con mis amigos Vallepascuenses (Quienes actualmente viven en distintos lugares: Valle de la Pascua, Puerto La Cruz y Caracas) escuché toda clase de opiniones sobre el famoso video, hasta que de manera humorística concluimos que algunos de ellos “se irían demasiado a Caracas”. Dieron las razones más profundas y banales para llegar a esta conclusión, desde que debería haber más descentralización de los poderes y servicios para que sientan que tienen mayor calidad de vida en el interior, hasta que en Caracas la gente tiene caché y cultura, mientras que en Puerto La Cruz ellos consideran que no. Y es que dependiendo del problema que queramos analizar, en el interior las cosas son mejores o peores. Por ejemplo, cuando se trata de servicios, la luz y el agua escasean con mayor frecuencia en el interior del país, ya que de esa manera la noticia puede ser maquillada más fácilmente allá en el centro de mando (Caracas).

Por otro lado, ni siquiera necesito debatir este tema con mis amigos de la Universidad, porque lo hemos debatido por años. Yo misma me cansé de ir a despedidas, hasta que un día sin darme cuenta llegó la mía. Es la realidad de una gran parte de jóvenes caraqueños, que se hayan al menos planteado la idea de irse del país. Así como también es la realidad de otro grupo de jóvenes en el interior, que no han conseguido en el país o en su ciudad, la prosperidad y el progreso que desean. Y es que como dice el PANFLETONEGRO, distintos acontecimientos han tocado nuestra fibra y en algún punto entre que se “eligió” la reelección indefinida después de haber sido rechazada por el pueblo, disminuyeron hasta prácticamente nada el acceso a divisas personales, expropiaron 300 empresas o mataron o secuestraron a un familiar o amigo, algunos fuimos tomando la decisión de irnos del país.

Hablando con los pocos amigos de la Universidad que quedan en el país, me comentan sus frustraciones por la realidad que están viviendo y como se debaten día a día entre la perspectiva de irse o quedarse. Los que decidieron quedarse se las arreglan para sobrevivir la inflación  y la inseguridad para aún así seguir teniendo “calidad de vida”.

En el éxodo también hay de todo tipo de venezolanos y experiencias. Hay venezolanos que desde su perspectiva y experiencia, sobre todo porque muchos vivieron casos extremos y cercanos de inseguridad, denigran de su país y hacen una terrible propaganda al turismo nacional; lo cual me parece lamentable, porque sólo hablan por su propia realidad y generan una aún peor matriz de opinión afuera. Más lamentable aún, es ver venezolanos que no hacen más que quejarse del país que a muchos ha recibido con los brazos abiertos, como lo es Panamá. Todos debemos aceptar con humildad, que hay todo tipo de realidades y que lo importante es tomar una decisión personal, que te haga feliz. Emigrar puede ser más o menos fácil que quedarte, todo depende de tí.

Ya para concluir, debo confesar que yo extraño demasiado Caracas, el clima, el Ávila, la gente, la cultura, la arquitectura, la comida, la rumba, la Universidad, etc. Siempre recuerdo y hablo de esa ciudad a la que deseo volver y disfrutar al máximo. Como puedo y dentro de mi alcance trato de ser una embajadora de mi país al venderle a todo el que conozco las riquezas naturales que sólo podrán encontrar allá, entre otras cosas. Explicar las razones por las que me fui requeriría otro post igual de largo que este y mis amigos que siguen allá felices aún no lo entenderían.  

Estoy segura que muchos como yo, desearían regresar eventualmente a Caracas. Seguramente se debaten entre cuándo sería un buen momento y si realmente ese momento va a llegar. Algunos sentimos que estamos mejor afuera o que al menos el balence es positivo, otros aún no consiguen adaptarse o simplemente los planes no salieron como esperaban. 


El punto es que TODOS nos iríamos demasiado a Caracas. Sí, nos iríamos demasiado cuando explotemos el verdadero potencial turístico de la ciudad y del país, cuando aumente la confianza en la inversión y la propiedad privada, cuando se reactive la industria y se acabe el monopolio de las pocas empresas que han sobrevivido al régimen o de las que expropió, cuando exportemos más de lo que importamos y así podamos salir del control de cambio que sólo ha traído inseguridad, desbalance, injusticias y oportunidad para una minoría, cuando haya una mayoría de empleos dignos, cuando la educación sea imparcial y académica, cuando haya seguridad social y salud digna para todos por igual, cuando el índice de violencia y narcotráfico no sea de los más altos de América Latina, cuando el sueldo mínimo sea realmente competitivo a cualquier tasa de cambio, cuando sienta seguridad y confianza de ahorrar en mi país, cuando lo servicio básicos funcionen decentemente, cuando dejemos de juzgar al otro por corrupto pero igual nos coleamos y usamos el hombrillo, cuando aceptemos todo tipo de opiniones aunque no estemos de acuerdo…

Ya basta de compararnos con Europa y Estados Unidos, para bien o para mal. Empecemos a reconocer que tenemos recursos y condiciones únicas que no estamos aprovechando, que podemos salir adelante por nosotros mismos, que tenemos un potencial increíble que estamos dejando de ver, bien sea por endiosar o por criticar a las grandes potencias. Recientemente debatí con un “socialista” sobre la economía de Venezuela y su argumento fue decirme que en España la gente no tiene empleo y que en Estados Unidos han quebrado bancos y empresas luego de la crisis. ¿Por qué? ¿Por qué tenemos que llenarnos de las cosas malas que suceden en otras partes para decir que nosotros estamos bien. NO, no estamos bien, algo estamos haciendo mal. Parte del talento se está yendo porque no hay progreso y lo tenemos todo para progresar, pero le vimos el facilismo a importar hasta lo que hacemos nosotros mismos. Vivimos comparándonos con potencias que viven una realidad muy distinta a la nuestra. Hay países en Latinoamérica que en medio de la crisis encontraron su balance positivo, usando sus propios recursos y fortalezas, no salieron a buscarlo afuera. Debemos encontrar nuestro balance positivo, nuestro propio potencial, sin mirar las desgracias del vecino para decir que estamos mejor, sino apalancándonos en lo que tenemos para dar, que es mucho y lo estamos perdiendo de vista.

Todos somos venezolanos, con realidades y nacionalismos distintos, pero compartimos un país, un recuerdo y un deseo de progresar. ¡Tomemos conciencia!. 

Thursday, March 15

El orgasmo no hay que fingirlo, hay que exigirlo


A través de Google +, recibí esta imagen acompañada del consejo que titula este post. Varias cosas vinieron a mi cabeza, relacionadas con la manera cómo ha cambiado la mentalidad femenina y como cada vez más mujeres sienten menos pudor e inseguridad por exigir en la cama, lo que les corresponde naturalmente. El sexo como cualquier interacción entre dos personas, se trata de dar y recibir en la misma medida. Por eso estoy segura que las mujeres que exigen un orgasmo de forma natural y sin prejuicios, disfrutan de igual manera proporcionar uno.

Luego, más allá de los pensamientos sexuales que acompañan esta frase, me vinieron pensamientos extrapolados a como las mujeres deberían exigir un orgasmo tanto como deberían exigir lo que esperan de una relación. Una mujer que se conforma con un orgasmo esporádico, se me ocurre que probablemente también sea una conformista en su relación, aunque no tengo ningún tipo de data que confirme esta teoría. Y me puse a pensar en experiencias personales o cercanas en las que por mucho tiempo hemos estado fingiendo una relación. Fingiendo que estamos enamoradas, fingiendo que estamos conforme con lo que nos dan y que no queremos ni necesitamos nada más. Fingiendo que todo marcha viento en popa, cuando en verdad sabemos que eso no va a ningún lado. Fingiendo que no queremos estar con otro hombre, etc, etc, etc.

Cuando escucho a hombres diciendo que fueron infieles porque sus mujeres los descuidaron sexualmente, me pregunto si ellos también en algún momento no habrán empezado a descuidarlas y se les olvidó que al lado tienen a un ser con necesidades sexuales y afectivas, que simplemente no lo exigió.  Las mujeres en su mayoría, somos menos promiscuas que los hombres, nuestro instinto animal es menos primitivo, eso no quiere decir que no tengamos necesidades al igual que ellos.

Exigir lo que mereces no te hace una loca, dramática y exagerada. Te hace una mujer que sabe lo que quiere. 

Monday, March 12

La culpa es de la carne!

Uno de mis tíos es el típico venezolano fiestero y dicharachero. Él todos los fines de semana hace una reunión en su casa e invita a todos los vecinos para tomarse “unos whiskies” y preparar un carne asada (Sesina, como buen Valenciano). Por meses y yo diría que años, mi tío se fue a la cama sintiéndose muy "pesado" después de su rumba respectiva. Esta situación prácticamente le arruinaba el resto de su fin de semana, pero no era razón suficiente para dejar su reunión a un lado. Un día de esos que las cosas se dieron sin planificación, no consiguieron comprar la carne y ante el ataque de hambre de la media noche, él y sus amigos optaron por asaltar la lacena y encontraron unas latas de sardina gourmet. Al día siguiente mi tío amaneció fresco como una lechuga y sentenció que el problema de su "pesadez" era la carne asada, pero jamás la botella de whisky!

En este mismo orden de ideas, recuerdo una época en Panamá en que La China y yo vivíamos despechadas y deprimidas. Yo particularmente ni siquiera tenía motivos por los que despecharme y aún así ahí estaba yo, como un clavel en su casa, escuchando Gustavo Cerati a todo volumen, en pijamas, con el rimmel corrido y tomando por un lado vino tinto y por el otro unas cuantas botellas de Té de Frambuesa Lipton. En ese plan se nos pasaron varios fines de semana, mientras entre té y té entonábamos Crimen y Adiós (Par de Hits del gran Gustavo, cuyas letras harían deprimir hasta a Garrik, el más gracioso de la tierra y el más feliz, según mi poema favorito: Reír Llorando). Entre despechos y tristezas ficticias, nos dimos cuenta que era hora de superar esa etapa, sin embargo los viejos hábitos ahí seguían y parecía imposible librarse de ese estado de ánimo depresivo y desadaptado. Un día, La China dijo que iba a dejar de tomar Té de Frambuesa, porque esa vaina engordaba. Una semana después La China tenía novio y yo estaba alegre en Punta Chame practicando Kitesurf…. El despecho ficticio no ha vuelto a nosotras, a pesar de que seguimos escuchando Gustavo a to´ volumen. Así que en conclusión, nosotras no somos ningunas masoquistas, Adiós y Crimen no despechan ni deprimen a nadie, la culpa es del Té de Frambuesa!!!

Les dejo a Gustavo..

Thursday, March 8

Siempre tengo algo que aprender

Hace un tiempo quise vivir fuera de mi país, comprarme mi propia casa, estar soltera, vivir experiencias que me enseñaran de todo un poco… En este tiempo me di cuenta que la independencia personal y económica es un arma de doble filo, te trae satisfacción personal a montones, pero a ratos deprime darse cuenta que todos a tu alrededor asumen que tú ya no los necesitas. Un día me desperté entre satisfecha y asustada por pensar que hace 6 años no recibo ningún tipo de ayuda económica y que así va a ser el resto de mi vida. Miré mi cuenta de banco y pensé que es hora de empezar un fondo de retiro…. Me di cuenta que nunca es muy tarde ni muy temprano para mandarlo todo a la m… Me di cuenta que el slogan “Como Venezuela no hay” se quedó obsoleto, el punto es no darle la espalda a tu país ni a tu identidad nacional, Hay un camino!… Me di cuenta que nada debe tomarnos por sorpresa, nunca sabes cuándo y en qué circunstancias te vuelvas a encontrar con una persona… Me di cuenta que uno no debe aceptar menos de lo que se merece, eso te hace débil e insegura… Me di cuenta que mientras más conoces del mundo y más compartes con personas de toda clase, religión y cultura, te vuelves más tolerante, más objetivo y menos crítico… Me di cuenta que es cierto aquello de que el que te ama te deja libre para que vivas lo que te hace falta vivir… Me di cuenta que cuando un hombre sabe lo que quiere no hay lugar para interpretaciones; el mensaje es claro, directo y transparente… Me di cuenta que existe la envidia… Me di cuenta que no debes abandonar a tus amigos ni descuidar a tu pareja… Me di cuenta que todas las personas son especiales y tengo algo que aprender de ellas… Me di cuenta que la vida avanza y sigo sin hacer algo contundente por alcanzar mi sueño… Me di cuenta que mi instinto no se equivoca, al menos en el 99% de los casos… Me di cuenta que la confianza es la base más importante de cualquier relación interpersonal... Me di cuenta que no se aprende de experiencias ajenas, pero nunca debes subestimar el consejo de alguien que ya pasó por ahí. Hace unos días tuve una salida de mujeres. Éramos 3 amigas solteras que terminamos encontrándonos con 3 amigos casados, que celebraban como finalmente pudieron salir de su casa (O la prisión) a tomarse unos tragos entre panas. Ellos ahogaban sus penas matrimoniales en el alcohol, mientras nosotras desahogábamos nuestras dudas y yo pensaba en la impresión que me causaba que lo único que ellos necesitaban era una simple noche de panas, ¿Es que acaso eso no existe después del matrimonio?. Al día siguiente pensé: Nunca debo olvidar lo que ayer escuché, porque no todas las mujeres casadas tuvieron la oportunidad de salir una noche soltera y terminar enfrentadas a la cruda versión masculina del matrimonio…  

Thursday, August 25

Ó do Borogodó

Por la naturaleza de mi trabajo, me ha tocado negociar con personas de varias nacionalidades, principalmente de Latinoamérica. Aunque desde un punto de vista de negocio, este contacto me ha dado una idea bastante general sobre los principales factores idiosincráticos de cada país que he visitado.

De ahí llegué a la conclusión, nada sorpresiva, de que los Brasileros son personas ante todo alegres, con todo lo que esa frase implica. Para mí, negociar con un brasilero es sinónimo de “Parcería”, Samba, Caipirinha y contentura perpetúa.

Mi innata curiosidad me llevó a querer aprender más de esta cultura, por lo que aproveché la coyuntura de mi reciente viaje laboral Brasil y que mi amigo Luis Miguel se encontraba por aquellos lares (Haciendo precisamente lo que yo quería: aprendiendo de la cultura y el idioma del país… Ah! Y de la samba, es que el te es músico), para escaparnos en una noche de Rodinho y Rumba Brasilera.

Desde mi punto de vista laboral, Sao Paolo es una ciudad que de solo verla estresa, helicópteros llenos de personas adineradas, ocupadas y apuradas (Supongo) sobrevuelan la ciudad a toda hora. El smog te hace dudar si es que todos los edificios están pintados de gris o es simple suciedad. La ciudad, indescriptiblemente grande, en la cual habitan 11 millones de personas sólo en el área metropolitana, te hace sentir interminable hasta el trayecto más corto. El crecimiento económico del país se siente desde que llegas al aeropuerto de Guarulhos y hasta que te encaramas en el ascensor para ir a tu habitación y a cualquier hora del día hay 10 personas al lado tuyo en trajes negros, hablando en cualquier idioma y únicamente temas de negocios.

Por lo que el plan era claro, yo llevaría a Luis Miguel a comer como los grandes y él debía encargarse de mostrarme el lado cultural, histórico y callejero de Sao Paolo. La churrasquería estuvo indescriptible, el cordero, las costillas y la jugosa picanha literalmente desaparecían del plato tan pronto como llegaban. En el ínterin Luis Miguel empezaba a sentirse “abrumado” con tanta carne. Nada que unas caipirinhas y unos breves segundos del semáforo en rojo para tragar los 5 últimos trozos de carne que habían lanzado en el plato mientras con la boca llena no alcanzabas a decir que no, no pudieran solucionar. Entre ponernos al día con nuestras vidas y que yo simulara hablar portuñol, se hizo la hora de la rumba.

Una hora más en taxi y llegamos a Vila Madalena, una zona bohemia en Sao Paolo de calles angostas y con pequeñas edificaciones que lucen al perfecto y sutil descuido. Allí se encuentran establecimientos de varios tipos. Supongo que a la luz del día debe ser una zona bastante transitada y repleta de artistas, músicos y vendedores informales. No dudo que haya cerca alguna plaza en la que se reúna la gente a apreciar distintas manifestaciones de arte callejero. Pero todo esto son suposiciones mías basadas en lo que me transmitió el lugar, ya que de noche casi todo está cerrado y se ve principalmente obscuro, peligroso y lleno de gente caminando a su bar respectivo.

Para nosotros, Luis Miguel eligió Ó do Borogodó. Un lugar colorido que asemeja una fiesta callejera limitada a un pequeño y acogedor espacio. Samba en vivo, músicos empedernidos y un abarrote de ardientes brasileras que hacían voltear a verlas hasta a una mujer perfectamente “straigth” como yo, así describo mi primera impresión. Por supuesto que pedimos Caipirinhas y durante el primer trago me encontraba atónita por la vibra del lugar, todo el mundo sonriente bailaba solo o en pareja, tarareaba las canciones y Luis Miguel intentaba explicarme el concepto y significado de la samba para esta gente, mientras yo sólo lograba sentirme cada vez más pequeña e insignificante en aquel rincón. Nunca me había intimidado tanto el ritmo de otras personas como en ese lugar y no podía parar de decirlo.

Segundo trago y Luis Miguel empezaba a animarme a aprender a bailar con algún brasilero. Yo seguía pegada a la silla y sin ninguna intención de mostrar mis pocas habilidades de salsera venezolana. A esta hora ya empezaba a fijarme en uno que otros ojos verdes, grises, marrones infinitos y fundidos en corpulentos entes, matizados de todas las tonalidades de rubios a morenos, que me miraban como afirmando que yo no era de ahí y que me encantaría poder estar bailando a la altura de todos ellos. Yo sólo volteaba a mirar mi caipirinha y esperaba que no se atrevieran a sacarme a bailar. Voy al baño y al regresar Luis Miguel ya se había hecho amigo de 3 Brasileras sentadas a nuestro lado, por lo que al quedarme parada ya era inevitable siquiera mover los pies y dejarme llevar por la suave y mágica melodía. Intentaba elegir a la mejor bailarina del lugar para seguirla con la mirada mientras hacía una muy mala imitación de su ligero movimiento. Todos parecían estar flotando en el aire, como si seguir la música fuera lo más natural y fácil de este mundo. Mientras tanto yo sentía que mis piernas por el contrario pesaban demasiado y al perder la concentración empezaban a moverse como títere descompuesto.

El primer valiente me toma  por la cintura y sin darme cuenta ya estaba en medio de la pista dando mis primeros pasos improvisados de Samba. En portunhol me dice que sólo debía seguirlo. Siempre sonriente como el resto, me zarandeó por todo el lugar mientras yo literalmente sólo lo seguía. Termina la música y ya me sentía en calor para empezar a charlar con alguien más, mientras Luis Miguel se defendía junto a una brasilera en la pista. Segundo valiente y el ritmo era ahora más rápido lo cual facilitó un poco mi desenvolvimiento, al ser más parecido a la salsa. Me impresionaba y encantaba a la vez que aquí a nadie le importara que 2 amigos estén solos en una rumba, ese pequeño detalle a nadie intimida. Tercer valiente y Luis Miguel ya bromeaba con mi mejora en el área. Los brasileros cuando bailan se inspiran y toman a su pareja con la seguridad de un caballero mezclado con un perfecto destello de falta de respeto. Cuarto valiente y ya hablaba portunhol mientras seguía los pies de mi contrincante. Luis Miguel seguía bromeando con mi sutil avance en materia de Samba.

Y entre risas, caipirinha y músicos terminó esta gran experiencia que es sólo el inicio de próximas aventuras y noches brasileras que vendrán, porque ahora este destino está dentro de mis próximos Top 5 a visitar cuando llegue el momento preciso. Agradezco a todos los brasileros que sin saberlo hicieron mi experiencia inigualable. Agradecimientos especiales a María Rita, Paulinho da Viola y Joao Gilberto que con su música me acompañaron en la redacción de este post. Ni hablar de Luis Miguel por llevarme a Ó do Borogodó.


!Volveré pronto a la revancha de la Samba! !Dios la bendiga!


Wednesday, July 6

Gone Peace Gone

Soy espiritual
Soy alegre
Soy optimista
Soy deportista
Soy kitesurfista
Soy responsable
Soy amigable
Soy puntual

Monday, May 9

Espontánea

Ya he dicho en este blog que soy del interior. Me crié en Valle de la Pascua, Edo. Guárico, Venezuela, donde tuve una de las infancias más felices que cualquier persona pueda desear. Sin embargo, este post no es para hablar sobre mi infancia, tendría que dedicar un capítulo y hasta un libro entero recapitulando todas las hazañas que emprendí junto a mis vecinos y amigos del colegio, en ese pueblo. Este post sólo trata de entender quien es una parte de mí, de donde vino y a donde va.

Entre grupo de teatros,  casas de arboles, juegos de muñeca, juegos de nintendo, picnics, salidas de campo, patinaje, playa, campo y más playa, formación de bandas de rock, juegos de El Quemao, Kickingball, pelotica e´ goma, reconstrucción de parques, recolección de fondos para la fiesta del día de los niños, fiestas de disfraces, expediciones por cuanto monte encontrábamos por ahí, paseos infinitos en bicicleta incluyendo el aprendizaje de posiciones de equilibrio sobre la bici, paseos en moto y muchas cosas más, mi infancia se llevó a cabo.

A los 15 años me quemé la pierna bajándome de la moto de un amigo. Como mi papá me había prohibido seguir montándome en moto, porque me la pasaba en una, escondí la quemada de él, tanto que terminó por infectarse y dejar una marca muy fea, que es mi legado de travesura y pasión infinita por las motos. 

Nunca he sido una persona de cambiar mucho de novio, pero los muy pocos que he tenido han estado medio tostados, uno más que otro, en cierto sentido.

Mi primer novio, era el loco más loco y odiado por las madres Vallepascuenses. Probablemente la única madre que le tenía cariño aún siendo novio de su hija, era la mía. Este personaje tenía una pick up Toyota FJ, mejor conocida en Venezuela como Hembrita, a la cual bautizó La Perica, por ser ruidosa y de color verde chillón. En esta camioneta se la pasaba por el pueblo haciendo muchas locuras, por las cuales yo debía odiarlo también. En la Perica hicimos trompito, caballito (poner la camioneta apoyada en una sola rueda, la de atrás) aparte de pasear y muchas cosas más. Si, era BASTANTE inmaduro, pero aún así no puedo negar que era emocionante y los segundos que duraba esa estupidez, me llenaban el cuerpo de una emoción indescriptible. Lo que las madres Vallepascuenses no sabían, es que él no hacía estas locuras ni manejaba rápido cuando estaba acompañado y esto era muy cierto, al menos que alguien como yo le dijera que lo hiciera y en ese caso seguramente el lograría su mejor performance.

Este personaje alocado en mi vida también es aficionado de las motos, como varios de mis amigos desde aquella época. Con él salté las escaleras de la plaza del pueblo, subí cerros y nos metimos en arenales, entre otras cosas más normales como hacer caballito.  

Después vino la universidad, mudarme a Caracas, dejar a mi novio loco Vallepascuense y dedicarme a estudiar. En el interín tu ve un novio con el que duré sólo 2 semanas. Terminamos porque no compaginábamos, el hablaba mucho de futbol, yo hablaba mucho de motos y de mis aventuras con mi ex.

Durante la universidad también vino el paro petrolero, 3 meses de diversión pura en San Juan de los Morros, lugar a donde se había mudado mi familia en esa época. Ahí empecé con mi tercer y la verdad, prácticamente primer y único novio. Él no está tostado como el primero, siempre ha sido maduro y juicioso (lo que cualquier madre quiere para su hija), pero eso no quiere decir que no disfrute la adrenalina. También le encantan las motos, carros y mejor aún, todos los artefactos de motor, rapidez y diversión. Con él continuó y creció aún más mi pasión por las motos, los carros y también comenzaron nuevas pasiones.

Juntos hicimos algunos viajes en moto, aprendí a manejar una moto manual con él (Solo manejo en ambientes controlados, sin interactuar con otros vehiculos), fuimos a carreras de carros y motos juntos, di mis primeros pasos en Sky acuático y la otra cosa en la que uno va arrodillado pero nunca supe cómo se llama, pertenecimos a la agrupación formula SAE, en la cual diseñamos y construimos carros tipos fórmula para asistir a una competencia anual interuniversitaria en Pontiac, Michigan, EEUU. Lo acompañé en la reconstrucción, remodelación y re-estreno de sus Toyota FJ 40, peñero con motor de los 80s, muchas motos, skis, etc. Juntos hicimos muchos paseos en moto por montes y calles, subimos cerros, rustiqueamos (Como diría un buen Venezolano), hablamos y discutimos por horas acerca de motos (todavía lo hacemos). Sin duda los días en que hicimos todas estas cosas fueron de los más felices de nuestra relación.

Y entre la infancia y relaciones llenas de un poco de adrenalina, yo siempre he querido hacer muchos deportes o actividades emocionantes que me llenen de satisfacción por poder hacerlos y mejorar en ellos. Siempre he querido tener mi propia moto, hacer wakeboard, kitesurf, snowboard, entre otros que seguramente aún ni conozco. Sin embargo, siempre he tenido el sentimiento de que podría hacer más, de que soy muy torpe y por eso no he aprovechado al máximo las pocas oportunidades que he tenido para practicar algunas de estas actividades. Quizás porque lamentablemente me faltaba (o nos faltaba, incluyo a mi ex aquí porque seguro lo habría hecho con él) el dinero para tener más y mejores juguetes, los contactos y sobre todo el tiempo (entre la universidad, trabajo, compromisos personales y compartir con las familias era poco lo que podíamos planificar de aventura) para realmente dedicarnos a estas actividades que ambos disfrutábamos.

Estos últimos meses en Panamá he sido feliz y sé que vienen días mejores. Siento que soy niña otra vez, que torpe y todo, finalmente ha llegado el tiempo, los contactos y algo de dinero para aprovechar esas oportunidades que me faltaban y volver a hacer el tipo de cosas que me gustan. Nunca es tarde para empezar de nuevo a vivir intensamente, nunca es tarde para ser niña otra vez. Y aunque aún no tengo mi moto, ni soy buena en kitesurf y apenas ayer me paré por primera vez en una tabla de wakeboard, estoy trabajando en mantener vivo y consciente ese espíritu espontáneo y 4x4. Disfruto la curiosidad por entender a cada persona que conozco, disfruto el viento en mi cara cuando voy en moto, disfruto la presión en las piernas y la velocidad del agua bajo la tabla de wakeboard, bajo el morey boogie, disfruto la fuerza del kite en mi cintura, disfruto tener una nueva razón para seguir disfrutando y descubriendo. 

Ayer estuve hablando con Abe, mi instructor de kitesurf a quien quiero y admiro por ser tan libre y feliz. Hablamos sobre su nuevo hogar, una carpa sobre un arbol con escaleras de madera, un porche hecho de troncos y una espectacular brisa y vista al mar. Mientras comentábamos que cool era su casa y que feliz sería un niño viviendo allí, él respondió con una gran sonrisa: "YEAH, life is better if you see it through a child´s eyes"

Thursday, April 7

En este momento amo TODO!

Amo sentirme terriblemente sola y que la vida me de una cachetada poniéndome nuevos e interesantes amigos en el camino todos los días.

Amo que vaya a Punta Chame con el mayor entusiasmo por hacer kitesurf y no haya nada de viento. Así es como he aprendido a enfocar y relajar mi mente para tener algo de paciencia, que bastante falta me hace. Así también es como hice wakeboard por primera vez y como he tenido tiempo para conocer mejor y sorprenderme más de las maravillosas personas que he conocido en esa playa.

Amo que en Punta Chame haya rayas y aguamalas. Así es como me he hecho más fuerte y me atreví a nadar con tiburones, superando mi extraño miedo a los animales marinos. Ahora que se acaba la temporada de viento, decidí finalmente hacer un curso de buceo.

Amo que por tener ahora un puesto de trabajo más globalizado, tengo llamadas todos los días a las 7 am, de esa manera me obligo a empezar el día temprano y a ser más eficiente.

Amo que ahora en el trabajo hable más inglés que nunca, porque finalmente voy a aprender inglés y no tuve que irme de intercambio.

Amo haberme enterado de las cosas horribles que han inventado de mí, ahora estoy 110% segura de quienes son mis verdaderos amigos. Antes estaba 100% segura, eso sólo nos unió un 10% másJ. Si hay algo que siempre he amado es mi habilidad de hacer buenas amistades; fuertes, sinceras y duraderas.

Amo haber salido con personas pocos especiales para mí, así es como me he dado cuenta que aunque todos somos especiales, no es razón suficiente para pensar que puedes tocar el corazón de cualquier persona. Eso, definitivamente y confirmado, es algo que nadie puede predecir ni controlar. No es lógica, es amor.

.. Y pues, como dije, en este momento AMO TODO. Sólo quise resaltar los mejores “AMO” de lo que va de 2011.