Wednesday, December 19

¡En el 2013 elijo ser feliz!


2012,

En lo personal me trajiste varios desafíos, disyuntivas y desbalance. Para rematar un corazón roto, que parece haber sido remendado en el CIMEQ de La Habana. Cuando creíamos que estaba curado, era que le habían dado sobredosis de esteroides para maquillar la enfermedad. A diferencia de otros pacientes, me cambié de quirófano y ahí me sacaron la enfermedad de raíz. Podría decir que ya pasé de terapia intensiva a sala de recuperación, con algunos leves espasmos esporádicos. El 1ero de enero me dan de alta en Manhattan y lo celebraré con champagne, amigos y un corazón como nuevo.

Por el lado bueno, me trajiste nuevos amigos, nuevas caras frescas y alegres. Me trajiste una buena razón para salir de la terapia intensiva, nuevos sueños y un horizonte por alcanzar, una nueva filosofía de vida, la motivación para convertirme en una persona más sana y deportista, la voluntad de compatir y hacer voluntariado, la alegría de nuevos bebés cercanos a mi familia, el compromiso de dos de mis mejores amigas, ver a mis hermanos felices y a mi mamá alcanzando sus metas. 

Pero sobretodo me trajiste certeza, de que el 2013 solo puede ser maravilloso.

Thursday, November 8

Impulsos


Un impulso puede tener impactos irreversibles.

Un impulso puede hacerte decir esa frase que justo no debías decir en la entrevista de trabajo, puede hacerte acelerar el auto en esa curva que no debías acelerar, puede hacerte decir esa imprudencia que hará que una persona te deje de hablar, puede hacerte involucrar con alguien que realmente no querías y luego partirle el corazón, puede hacer que la persona que amas más nunca te vea de la misma manera.

No sabemos el verdadero impacto de un simple impulso hasta que padeces las consecuencias. Muchas veces se necesitan varios impulsos para percatarnos de una gran consecuencia. A veces solo hace falta uno para experimentar un cambio 180° en tu vida en cuestión de segundos.

La realidad es que hay consecuencias que parecen irreparables. Hay impulsos que destruyen en segundos el potencial de unos años.

Hace días leí un post que explicaba como enamorarse y desenamorarse puede suceder en un segundo. También he escuchado a mi maestro espiritual decir que todos los sentimientos y estados de ánimos están dentro de nosotros. Sientes amor por tu pareja pero sólo toma enterarte que te fue infiel para que sientas odio por ella en tan sólo 1 segundo. Es decir, el amor y el odio están dentro de nosotros, sólo necesitamos 1 segundo para cambiar de un sentimiento al otro, pero es nuestra elección sentir una cosa o la otra.

Entonces, ¿Es el amor un impuso?

Veo dos aprendizajes en todo esto:

1-      Todas, absolutamente todas nuestras acciones, desde respirar, liberan una energía a este mundo que puede cambiar el curso de nuestra historia o la de otras personas.

2-      El amor para que sea verdadero no puede ser un impulso. El impulso de amar debe transformarse en deseo y el deseo en acción. Porque el amor verdadero no es un sentimiento, es una acción. 

Friday, September 28

Bendita Soledad


Después de todo, admito que me gusta la soledad. La soledad de mi casa, de mi carro, de mis viajes, de mi vida. Suena masoquista, pero resulta que esta ha sido la etapa más egoísta de mi vida.
En estos momentos es cuando más me he dedicado a mí y a lo que realmente me gusta. Estoy aprendiendo kitesurf, francés, tengo un entrenador personal y planeo ir de viaje sola a encontrarme con diferentes amigos por el mundo. Sólo me gobiernan mis jefes, lo cual es más que suficiente para no descarrilarme del todo, tengo una en Panamá y 2 en en Cincinnati. De vez en cuando me gobierna La China y sólo cuando nos vemos, mi Mamá. 
También es cierto que a veces, mejor dicho, muchas veces, sin darme cuenta me quejo de la soledad, sobre todo cuando necesito alguien que comparta mis intereses y cuando llega el viernes o el sábado y yo me muero por salir pero no tengo con quien. ¡Eso si es triste mi hermano!.
Pero lo bonito de todo esto, es que solo me tengo que dejar llevar. Ese famoso verso musical que dice: “La vida es una tómbola to to tómbola”, no puede ser más cierto. A mí también me gusta llamarla “un autobús”, en el que tú tienes que ser el chofer y lo digo de esta manera, porque algunos prefieren ser paseados por la vida, yo la verdad, prefiero agarrarla por el volante y seguir adelante.
 Y de esto no me puedo quejar, en el curso siempre he encontrado mi camino e inesperadamente otros me han pedido la carrera, algunos se bajan en la siguiente parada, otros se vuelven a montar, otros se quedarán conmigo unas cuantas paradas más y algunas personas, quien sabe, hasta me acompañarán al final. Lo realmente importante es aprender a tocar la fibra y el corazón de cada persona que se encarama en mi bus. No es casualidad que ellos lo escogieran, ni que escogieran la siguiente parada para bajarse o que prefirieran quedarse por unas vuelta más. Cada persona que se monta en ese bus es una caja de pandora, nunca sabes lo que sacarás de su ser ni lo sorprendida que puedas quedar al descubrirlo. Lo que más me gusta es la posibilidad de aprender y crecer a través de las experiencias y los relatos de otras personas. Aceptar a todos como son es mi principal objetivo.
Particularmente disfruto entendiendo a cada persona. No me gusta arrepentirme de nada de lo que he escogido hacer, pero si volviera a nacer estudiaría psicología o antropología. No creo que haya algo que me entusiasme más que sentarme con una taza de café o una copa de vino a analizar un comportamiento social, humano o personal.
Y así voy por la vida, disfrutando mi soledad pero descubriendo otras realidades, haciendo amigos y dejándome llevar, a la vez que escojo la velocidad y la intensidad del paseo. Y es que he descubierto que cuando más sola me siento, es cuando más gente se monta en el bus, todos diferentes y todos cargados de energía positiva, como si la vida me diera una bofetada y me dijera: ¿De qué te quejas?.
Gracias a todas las personas que se han montado en este bus, especialmente en estos momentos de soledad pero de mucha, ¡MUCHA diversión!.

Tuesday, September 25

Olores


Olores transmiten calor
Olores me recorren el cuerpo
Olores me elevan y me transportan a un lugar fuera de aquí
Olores se hospedan en mí
Olores me recorren y terminan en suspiro
Olores invaden mi ser
Tu olor es puro, es paz, es conflicto, es deseo, es cariño
Te extraño…

Monday, September 17

¿Qué me gusta?


Que se me quita el sueño y el día se hace claro.
Que se olvidan los problemas y se pinta una sonrisa perpetua.
Que es el mejor encuentro conmigo, aún estando contigo.
Que respiro tu fragancia, mientras te beso el cuello y me escondo del viento.

Te abrazo fuerte y no por temor a perderte.
Tu cuerpo cercano equilibra la adrenalina.
Sigo tus movimientos al compás del ronquido,
Sigo tus movimientos como seguir la corriente de un río.

Me percato de cada detalle en el cielo, el paisaje y el camino.
Me percato de los vecinos y colegas.
Con cada disminuciación de revoluciones, te cuento lo que he visto.
Trato de no olvidar detalle, aunque me desconcentra tu mano acariciando mi rodilla.
A ratos te abrazo más fuerte, a ratos te aprieto, a ratos te suelto, a ratos te miro.

 Todo volverá a ser como antes cuando termine el paseo..
Pero yo me quiero quedar aquí, con ella, contigo…

PD: Este poema estaba en mi categoría de posts no publicables desde hace 2 años...

Wednesday, September 12

Nunca (Proyecto 642)

Relato N°: 9
Título Original: What a character holding a blue object is thinking right now.
Longitud Propuesta: 1/3 de página.
Autor: Ani Puglisi


Nunca he vivido sola.
Nunca me he comprado mi propio “nada” con mi propio dinero.
Nunca he vivido fuera de mí país.
Nunca he hecho un viaje solo con mis amigas.
Nunca he viajado sola.
Nunca disfruté estar soltera, ser solo yo.
Nunca tuve verdaderos amigos hombres.
Nunca tuve una decepción amorosa.
Nunca tuve que dejar ir un amor.
Nunca he podido hacer lo que quiero sin darle explicaciones a nadie.
Nunca me he despertado un día y me he dado cuenta que sólo cuento conmigo misma, que soy independiente y que soy totalmente responsable de mis actos y de mi vida.
Nunca conocí la diferencia entre salir con el chico bueno, el malo, el inteligente, el que solo quiere llevarme a la cama, el que no responde los mensajes, el que está loco por mí pero hago con él lo que me da la gana,  el que habla muy lindo pero con sus actos demuestra lo contrario, el que me trata como una reina, el que me divierte pero no es el hombre de mi vida, el que me engaña, el que siempre va a estar ahí, el que llegó cuando menos lo esperaba y cuando ya me había equivocado lo suficiente.

Sólo tengo 25 años y hace 5 años que no conozco la emoción del primer beso, menos la de la primera vez con alguien. Ni siquiera estoy segura de saber lo que es el amor. Durante 5 años he creído que el amor son esas mariposas en el estómago que duraron sólo unos meses, que se transformaron en costumbre, en crecer junto a alguien, en compromisos familiares, en temor a quedarme sola, en la satisfacción de conseguir que finalmente me pidiera compromiso. Quizás el amor es más que este cariño inmenso o quizás esto sí es amor, pero no estamos realmente preparados para emprender este camino ahora. Nunca lo sabré si no lo intento.

Sostengo una pluma azul en mi mano, la que usaré para firmar mi vida al único hombre que creo que he amado.

Monday, June 4

Todo se transforma




Algunos piensan que las personas cambian con el tiempo, yo quiero pensar que sólo maduramos y nos volvemos más conscientes de nuestros actos y las consecuencias de ellos.  La verdad es que en el fondo seguimos cometiendo los mismos errores que cometíamos desde siempre. Es nuestra esencia y con ella viviremos toda la vida y decidiremos que batallas pelearle o no.


La realidad que no debe esconderse es que quien te enseña es la experiencia y con suerte, una persona que te ame de verdad. Por eso a todos mis amigos y sobre todo a mí me digo, no dejemos de aprovechar todos los tropiezos de la vida ni de escuchar a quienes nos aman, sólo de eso aprendemos y avanzamos al siguiente nivel de la vida. La palabra clave para mí: Aprovechar. ¡Cómo cambia la vida cuando decides “aprovechar” los tropiezos para crecer!.

Esta semana he estado escuchando Jorge Drexler a montón y hay pocas canciones con las que no me siento identificada, quizás en esta u otra etapa de la vida. Definitivamente, la vida es más compleja de lo que parece, de principio a fin. Pero lo mejor, es que nada se pierde todo se transforma. Por eso, cuando me dicen que he cambiado, prefiero pensar que sólo me he transformado. La sonrisa que desde niña me ha caracterizado, me acompaña a donde voy y siempre que algo tonto y absurdo me da risa o simplemente me río nerviosamente, me acuerdo de mi Tío Ángel, quien irónicamente todavía me pregunta: ¿Por qué estás brava Ani? 


Monday, May 28

Non, je ne regrette rien




Soy el resultado de lo que he vivido
Si me tropiezo, me levanto y aprendo
Si vuelvo a tropezar, todavía no he aprendido la lección.
Nadie puede realmente afectarme, sólo pueden herir mi ego pero no a mí, soy más fuerte que él
No puedo perder a nadie porque nadie me pertenece
Soy feliz con lo que soy y con lo que tengo para ofrecer.

Tuesday, May 15

¡Nos llegó la hora!


Un corto mensaje de reflexión para decirles a mis amigos venezolanos que nos llegó la hora, que ¡Ya está bueno ya! Que por primera vez tenemos verdaderas posibilidades de que la oposición gane una elección presidencial frente a Chávez, que llegó el momento de demostrar que somos tolerantes, que lo que hemos defendido por años lo hemos hecho con conciencia y con la razón: La libertad de expresión, la paz  en vez de la guerra, el cese a la violencia, la unidad, la igualdad, el respeto.

Llegó la hora de dejar de ser víctimas. Por años hemos achacado la culpa de todos nuestros problemas sociales a una sola persona. Pues empecemos a imaginar que tarde o temprano no vamos a tener a quien culpar; sin ánimos de insinuar nada trágico, pero es la ley natural. Por años hemos caído en el juego de criticar y culpar, mientras nosotros mismos no estamos dando el ejemplo. Es ahora, si queremos realmente cambiar como sociedad es ahora, tenemos que cambiar todos, tenemos que aportar todos y tenemos que defender la verdadera unidad.

Por años esa misma violencia que tanto criticamos los opositores es la que nos ha alejado de ganar las elecciones. Hay alrededor de un 50% de venezolanos que nos considera demasiado violentos y sectarios ¿Es que no se han dado cuenta que ese ha sido siempre el problema? Hablamos de democracia, justicia, honestidad, paz y unidad, pero demostramos otra cosa con nuestras acciones.

Somos todos y cada uno de los venezolanos los que vamos a cambiar esta sociedad. Es aprendiendo a convivir con el amigo chavista y aceptando su opinión que vamos a cambiar. Es con educación y respeto que vamos a cambiar. Es aportando nuestro grano de arena al no caer en “vivezas” ni “tramposerías” que vamos a cambiar. Es incluyendo y no excluyendo, que vamos a cambiar. Es aceptando mi responsabilidad en este proceso de cambio, que lo vamos a lograr. El impacto de cada uno de nosotros a esta sociedad es apreciable.

¡YA ESTÁ BUENO YA!

Thursday, May 10

¿Me iría demasiado o todo es relativo?


Luego de leer y escuchar varias críticas y opiniones constructivas y destructivas sobre el famoso video  “Caracas, Ciudad de Despedidas”,  y ya con los ánimos un poco más calmados en las redes sociales, decidí escribir una porción de mi perspectiva.

Ya he dicho en este blog que soy del interior. Nací en Valencia, mi familia materna es de Puerto Ordaz y viví 13 años en Valle de La Pascua hasta que a los 17 años cumplí una de mis metas: Mudarme a Caracas. Allí estudié y trabajé hasta que luego de 10 años más, como muchos de mis compañeros de la Universidad, me fui del país y ya tengo 2 años viviendo en Panamá.

No pretendo considerarme acreedora de todas las visiones, pero creo que tengo una perspectiva relativamente amplia de distintos tipos de venezolanos y venezolanismos, incluyendo la de los compatriotas en el exterior, como yo.  

Por años me he enfrentado a distintas opiniones sobre los acontecimientos y condiciones del país. Voy a generalizas aquí, la opinión de los caraqueños y la de los del interior. Voy a excluir por ahora la de los expatriados. Por ejemplo, recuerdo la época del paro y como mis amigos en Caracas vivían una realidad muy diferente a la que vivían mis amigos en el interior. Mientras en Caracas la gente no podía salir de su casa porque las calles estaban siempre cerradas por guarimbas y marchas, en el interior la gente iba a donde le daba la gana sin mayor planificación o preocupación, que la de conseguir gasolina, la cual valga decir, se conseguía por lo general más fácilmente que en la capital. Mientras en Caracas la gente observaba un país en su mayoría unido al paro, en el interior me atrevo a decir que la visión del “paro nacional” se notaba con mucha menos fuerza, ya que muchas personas aún seguían yendo al trabajo. Mientras en Caracas la gente hacía milagros para conseguir algunos productos, en el interior la gente lograba conseguir cerveza y se emborrachaba. Recuerdo haber pasado unos días durante el paro con mi familia en Puerto Ordaz tomando Coca Cola, sí, Coca Cola, no Big Cola ni Karlos Ramón. También recuerdo haber viajado y disfrutado esos meses como nunca, una vez que logré salir del pesado ambiente caraqueño y me instalé en casa de mi mamá en San Juan de los Morros. En fin, me tocó vivir las dos realidades durante esa época y era increíble notar la gran diferencia entre ambas: lo amarga y tensa de la situación capitalina versus lo relativamente relajado que la gente en el pueblo se tomaba el asunto.

 Es obvio que los acontecimientos más importantes recaigan con mayor intensidad en la metrópolis, no en vano es ahí donde nacen la mayoría de las noticias trágicas del país. Por eso no culpo a algunos caraqueños de la amargura que le puedan producir las disfuncionalidades de la ciudad, pero tampoco culpo a otros venezolanos por sentirse menos identificados con ese sentimiento negativo o encontrado hacia Caracas.
El punto es aceptar con tolerancia todas las opiniones y todas las visiones como válidas, porque cada quien vive una realidad diferente a la tuya y tiene sus razones para pensar diferente. Y es que es bien cierto, que no necesitamos aquello que no conocemos o no hemos tenido. Por eso la transculturización y los eventos impactantes (Secuestros, robos, expropiaciones de empresas y propiedades familiares, despidos políticos, etc) afectan de una manera u otra a las personas.

Debatiendo con mis amigos Vallepascuenses (Quienes actualmente viven en distintos lugares: Valle de la Pascua, Puerto La Cruz y Caracas) escuché toda clase de opiniones sobre el famoso video, hasta que de manera humorística concluimos que algunos de ellos “se irían demasiado a Caracas”. Dieron las razones más profundas y banales para llegar a esta conclusión, desde que debería haber más descentralización de los poderes y servicios para que sientan que tienen mayor calidad de vida en el interior, hasta que en Caracas la gente tiene caché y cultura, mientras que en Puerto La Cruz ellos consideran que no. Y es que dependiendo del problema que queramos analizar, en el interior las cosas son mejores o peores. Por ejemplo, cuando se trata de servicios, la luz y el agua escasean con mayor frecuencia en el interior del país, ya que de esa manera la noticia puede ser maquillada más fácilmente allá en el centro de mando (Caracas).

Por otro lado, ni siquiera necesito debatir este tema con mis amigos de la Universidad, porque lo hemos debatido por años. Yo misma me cansé de ir a despedidas, hasta que un día sin darme cuenta llegó la mía. Es la realidad de una gran parte de jóvenes caraqueños, que se hayan al menos planteado la idea de irse del país. Así como también es la realidad de otro grupo de jóvenes en el interior, que no han conseguido en el país o en su ciudad, la prosperidad y el progreso que desean. Y es que como dice el PANFLETONEGRO, distintos acontecimientos han tocado nuestra fibra y en algún punto entre que se “eligió” la reelección indefinida después de haber sido rechazada por el pueblo, disminuyeron hasta prácticamente nada el acceso a divisas personales, expropiaron 300 empresas o mataron o secuestraron a un familiar o amigo, algunos fuimos tomando la decisión de irnos del país.

Hablando con los pocos amigos de la Universidad que quedan en el país, me comentan sus frustraciones por la realidad que están viviendo y como se debaten día a día entre la perspectiva de irse o quedarse. Los que decidieron quedarse se las arreglan para sobrevivir la inflación  y la inseguridad para aún así seguir teniendo “calidad de vida”.

En el éxodo también hay de todo tipo de venezolanos y experiencias. Hay venezolanos que desde su perspectiva y experiencia, sobre todo porque muchos vivieron casos extremos y cercanos de inseguridad, denigran de su país y hacen una terrible propaganda al turismo nacional; lo cual me parece lamentable, porque sólo hablan por su propia realidad y generan una aún peor matriz de opinión afuera. Más lamentable aún, es ver venezolanos que no hacen más que quejarse del país que a muchos ha recibido con los brazos abiertos, como lo es Panamá. Todos debemos aceptar con humildad, que hay todo tipo de realidades y que lo importante es tomar una decisión personal, que te haga feliz. Emigrar puede ser más o menos fácil que quedarte, todo depende de tí.

Ya para concluir, debo confesar que yo extraño demasiado Caracas, el clima, el Ávila, la gente, la cultura, la arquitectura, la comida, la rumba, la Universidad, etc. Siempre recuerdo y hablo de esa ciudad a la que deseo volver y disfrutar al máximo. Como puedo y dentro de mi alcance trato de ser una embajadora de mi país al venderle a todo el que conozco las riquezas naturales que sólo podrán encontrar allá, entre otras cosas. Explicar las razones por las que me fui requeriría otro post igual de largo que este y mis amigos que siguen allá felices aún no lo entenderían.  

Estoy segura que muchos como yo, desearían regresar eventualmente a Caracas. Seguramente se debaten entre cuándo sería un buen momento y si realmente ese momento va a llegar. Algunos sentimos que estamos mejor afuera o que al menos el balence es positivo, otros aún no consiguen adaptarse o simplemente los planes no salieron como esperaban. 


El punto es que TODOS nos iríamos demasiado a Caracas. Sí, nos iríamos demasiado cuando explotemos el verdadero potencial turístico de la ciudad y del país, cuando aumente la confianza en la inversión y la propiedad privada, cuando se reactive la industria y se acabe el monopolio de las pocas empresas que han sobrevivido al régimen o de las que expropió, cuando exportemos más de lo que importamos y así podamos salir del control de cambio que sólo ha traído inseguridad, desbalance, injusticias y oportunidad para una minoría, cuando haya una mayoría de empleos dignos, cuando la educación sea imparcial y académica, cuando haya seguridad social y salud digna para todos por igual, cuando el índice de violencia y narcotráfico no sea de los más altos de América Latina, cuando el sueldo mínimo sea realmente competitivo a cualquier tasa de cambio, cuando sienta seguridad y confianza de ahorrar en mi país, cuando lo servicio básicos funcionen decentemente, cuando dejemos de juzgar al otro por corrupto pero igual nos coleamos y usamos el hombrillo, cuando aceptemos todo tipo de opiniones aunque no estemos de acuerdo…

Ya basta de compararnos con Europa y Estados Unidos, para bien o para mal. Empecemos a reconocer que tenemos recursos y condiciones únicas que no estamos aprovechando, que podemos salir adelante por nosotros mismos, que tenemos un potencial increíble que estamos dejando de ver, bien sea por endiosar o por criticar a las grandes potencias. Recientemente debatí con un “socialista” sobre la economía de Venezuela y su argumento fue decirme que en España la gente no tiene empleo y que en Estados Unidos han quebrado bancos y empresas luego de la crisis. ¿Por qué? ¿Por qué tenemos que llenarnos de las cosas malas que suceden en otras partes para decir que nosotros estamos bien. NO, no estamos bien, algo estamos haciendo mal. Parte del talento se está yendo porque no hay progreso y lo tenemos todo para progresar, pero le vimos el facilismo a importar hasta lo que hacemos nosotros mismos. Vivimos comparándonos con potencias que viven una realidad muy distinta a la nuestra. Hay países en Latinoamérica que en medio de la crisis encontraron su balance positivo, usando sus propios recursos y fortalezas, no salieron a buscarlo afuera. Debemos encontrar nuestro balance positivo, nuestro propio potencial, sin mirar las desgracias del vecino para decir que estamos mejor, sino apalancándonos en lo que tenemos para dar, que es mucho y lo estamos perdiendo de vista.

Todos somos venezolanos, con realidades y nacionalismos distintos, pero compartimos un país, un recuerdo y un deseo de progresar. ¡Tomemos conciencia!.